Economía de imaginación

- Deja de mirarme así, no lo soporto.
Y seguían tus pinceladas bañando el lienzo.
Tu sonrisa impecable y mi aire exasperado. Manos bailando con la luz, jugando con las sombras.
Empápame de colores, arráncame la blusa, déjate llevar.
Cuando olvidemos lo sucio que está el suelo, la puerta abierta de par en par y la ausencia de cortinas, el polvo se posará suave y lento sobre nuestra piel. Alaridos, lluvia, mar.
Los labios entreabiertos exhalando perfume a fresa y los párpados pesados, pestañas temblorosas.
Bebamos té helado que te escarche la garganta. Que tus besos sepan a miel. Bailemos un vals sobre la lluvia y bajemos al ático.

Febrero 11, 2009 a 10:54 pm
La ultima frase no tiene palabras:)mola!