Un merecido saneamiento merecía el Traposucio.
Trataré de revitalizarlo un poco cuando acabe con los exámenes.
Las vacaciones siempre sientan bien.

Cuando vuelvas a abrir los ojos, probablemente no esté esperándote.
Puedes exhalar mi nombre, de entre tus labios húmedos. Pero me habré marchado.
Paso rápido, mirada inquieta. Búscame, llórame, grítame. Corre y suda tras de mí. Pero todo será en vano.
Y cuando la última gota de sudor te impregne las papilas de salado, derramarás mares pensando en el retazo final de la sombra que desapareció tras la esquina.

Una respuesta para “”

  1. Muy bonito. Nostáligico. Me alegra que hayas vuelto a regalarnos entradas x aquí :)

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