Un merecido saneamiento merecía el Traposucio.
Trataré de revitalizarlo un poco cuando acabe con los exámenes.
Las vacaciones siempre sientan bien.
Cuando vuelvas a abrir los ojos, probablemente no esté esperándote.
Puedes exhalar mi nombre, de entre tus labios húmedos. Pero me habré marchado.
Paso rápido, mirada inquieta. Búscame, llórame, grítame. Corre y suda tras de mí. Pero todo será en vano.
Y cuando la última gota de sudor te impregne las papilas de salado, derramarás mares pensando en el retazo final de la sombra que desapareció tras la esquina.
Enero 22, 2009 a 1:56 pm
Muy bonito. Nostáligico. Me alegra que hayas vuelto a regalarnos entradas x aquí