El conde, feliz e ilusionado…

El conde, feliz e ilusionado, hizo las maletas. Su abrillantador de colmillos, la crema hidratante (tenía una piel muy delicada), su capa de gala y un buen cargamento de fijador capilar. Le esperaban unas vacaciones dsenfrenadas, pero sin la necesidad apremiante de cobijarse cuando Apolo, colosal, apareciese con su descaro diurno. No tendría que huir de la luz cegadora nunca más, iba al lugar de la Luna eterna.

Solo cuando aterrizó el avión se dio cuenta de que en junio, en Finlandia, no había más que sol de medianoche

PD: La agencia de viajes de entretenimiento y negocios Northern Flights se vio obligada a pagar una compensación económica y el valor de la operación de restauración de retina a Vlad III de Valaquia, más conocido como Conde Drácula, a modo de indemnización.

 

crazy_moon_by_sc_lcremeans.jpg

Escribe un comentario