Atención, porque aquí empieza mi historia. Mi pedazo de mundo.
El mundo difuminado, el que deja que me sumerja en lo pasajero.
Un día abrí los ojos consciente de que sería diferente a partir de entonces. Me decepciono a mi misma a cada rato. No se si por lo cierto de la predicción o lo funesto de la certeza.
Como… ¿nunca has pensado que todo gira, gira rápido?. Como los dedos de David Helfgott vuelan sobre las teclas de su piano. Sin apenas rozarlas, pero arrancandoles un grito delicioso… desgarrador. Así de rápido.
Y tal y como todo gira, todo pasa. Todo se termina.
Y se terminó.
Este era el último.
¿Y qué si era un secreto a voces? Me gustaba más entonces…
